jueves, 1 de agosto de 2013

Aprendiendo

Hay semanas en las que notas que has aprendido más que en cuatro años yendo y viniendo. En las que también notas (¿afortunadamente?) que te estás haciendo mayor, que los autores de esos golpecitos en el hombro cuando parece que haces las cosas bien, van cambiando. Cuando parece que tú también lo haces -lo de crecer en el sentido más amplio de la palabra, digo-.
Hay golpes que quizás por inesperados duelen mucho, pero tenemos que estar ahí para contarlo, o al menos eso nos exigimos los periodistas a los propios periodistas. Pero, ¿realmente es necesario? ¿Realmente tenemos que estar ahí para contar ese dolor de una familia a la que la muerte le ha golpeado sin previo aviso? 
De esa semana que muchos quieren olvidar, y otros tanto la seguirán utilizando para beneficio económico o partidista, lamentablemente, de esa semana me quedo con dos palabras de los que tienen la amabilidad de tutorizarme en mis primeros pasos en la mejor profesión del mundo. RIGOR y RESPETO: dos palabras que, sin duda, deberían ir sobreimpresa en cada uno de los títulos de Periodismo que se expedieran, sobre todo en estos tiempos.

jueves, 14 de febrero de 2013

Alaban inventos; echan por tierra las acciones


Los bigotillos dictatoriales, los Volkswagen y –en mi opinión- dentro de muy poco, los llamados minijobs son, si ningún ápice de duda, los inventos alemanes que por un motivo u otro han causado o están causando furor en España.
Últimamente estamos acostumbrados a mirar hacia el norte, hacia Alemania, para tener un modelo a seguir, para corregir todo aquello que hemos truncado, según una importante parte de nuestros  políticos, al vivir por encima de nuestras posibilidades. La austeridad, los recortes para controlar los inmensos e inmensos déficit económicos, la reforma laboral con vetas decimonónicas e incluso la liberalización de ciertos sectores hasta ahora gestionados por entes públicos están desembocando en una germanización de nuestro país. 
Sin embargo la “europeización” de algunos aspectos de la sociedad española, parece no haber calado en las personas que se sientan de vez en cuando en los escaños de los distintos niveles administrativos.    
Elsábado dimitió la ministra alemana de Educación y Ciencia por, atención,  y siempre teniendo en cuenta la presunción deinocencia, dimitió por copiar en la redacción de su tesis doctoral. Pero claro, en el país en el que se aplaude, jalea y elogia a los copiones; en el que se eligen con mayorías amplísimas a presidentes por lo menos imputados; y en el que después de leer, escuchar y ver muchas noticias, el grupo popular en el congreso aún goza de un gran apoyo de las encuestas, no es raro que aún no sepamos conjugar el verbo “dimitir”. 

martes, 29 de enero de 2013

Seamos competitivos


Esta semana que acaba de terminar hemos conocido otro mazazo para la sociedad, en concreto, otro mazazo para la ciencia. El Gobierno ha reducido a 309 millones la cuantía total adjudicada a los proyectos de investigación, frente a los 384 millones que se invertían en la convocatoria anterior (es decir, un 19,5% menos de presupuesto destinado a esta partida).
La reducción de los presupuestos destinados a  la investigación y el desarrollo español es un fuerte aldabonazo contra esa meta a la que este gobierno quería llegar, conocida también como Competitividad: recordemos que Rajoy le dedico una parte de un Ministerio y todo… Pero en los últimos tiempos, y con la inclusión a nuestras vidas del neolenguaje eufemístico procendente de la casta política, se podría iniciar un muy jugoso debate acerca del significado connotativo de la palabra competitividad. ¿Qué quiso abarcar el presidente cuando apellidó a un Ministerio, de Competitividad? ¿Rajoy quería decir que el estado debería invertir más en la ciencia, por ejemplo y con todo lo que ello conlleva, para competir de esta manera con las ciencias de otros países? ¿O más bien Rajoy apostaba por un presupuesto para lo científico cada vez más mermado y que fueran los propios investigadores quienes se dieran de palos –compitieran para poder llevar hacia delante sus, seguramente, muy loables proyectos?
Lo que van a leer a continuación no es nada nuevo, pero vivimos en una época donde los “no me consta”, los “no me siento responsable”,  los “¡sí, hombre!”, los “comenzamos a ver signos de recuperación”, los “gravámenes a activos ocultos”,  los “sobres”, los Bárcenas, e incluso las Amy Martins, están truncando todos aquello que a muchas personas les costó conseguir.
Como dijo Lozano  Leyva en el artículo de opinión ¿Adios a la ciencia española? publicado hace unos días en esmateria.com: “Desmantelar el sistema científico del país es cuestión de muy pocos años y reconstruirlo exige décadas”.

lunes, 14 de enero de 2013

Al peso


Os debo confesar que esta semana no he tenido tiempo para mucho, si os soy franco.  Sin embargo cuando llegaba por la noche a la cama y antes de quedarme dormido pensaba junto a mi almohada, cómo hacen muchos millones de españoles y seguramente motivado por problemas muchos más gordos que los míos, recordemos que en diciembre ha bajado el paro pero todavía sigue habiendo mucha gente que carece de trabajo… Durante esos cinco minutos diarios que antes os comentaba, un día de la semana pasada, no recuerdo cuál la verdad, me vino a la cabeza un recuerdo de mi niñez y seguramente también de la de muchos de mi edad: esas bolsitas que vendían en quioscos, bazares, o puestecillos de feria que iban misteriosamente adornadas con un interrogante y que curiosamente valían mucho dinero para lo que después llevaban dentro.
Un día de esos de mi infancia los astros se alinearon, estaba escrito en el destino o simplemente mi padre se encontró quinientas pesetas y pude comprarme una de esas misteriosas bolsitas. Tuve que elegir, seleccionar una. Cogí del mostrador, después de mucho pensar, la que más pesaba, la que supuestamente más valía.
Esta semana hemos podido saber, y no porque lo haya dicho Fátima Báñez personalmente, que el número de Expedientes de Regulación de Empleo ascendió,  hasta octubre del año pasado, a 27.055 empresas, lo que se traduce en 374.773 personas.  Recordemos que hace ya casi un año, el febrero pasado, se firmó la vigente reforma laboral con la que se pretendía incentivar la formación de empleo...
No puedo terminar esta entrada sin comparar este hecho, el de las 374.773 personas por un ERE en su empresa guarecido por la reforma laboral, y el hecho de la bolsita enigmática que antes os comentaba. ¿Para qué sirven los interrogantes, para qué sirven las promesas, si luego no se van a cumplir? Apostar por el que más peso tiene, no siempre da buen resultado. 

lunes, 1 de octubre de 2012

A porrazo limpio


Sin duda alguna, una de las noticia más comentada durante la semana pasada ha sido el intento de cerco a la cámara baja, al congreso de los diputados. Comentada por lo que allí pasó el pasado martes 25, donde según la subdelegación del Gobierno se reunieron 6.000 personas, desde mi punto de vista una cantidad bastante baja para lo que allí se veía... Pero no solo es digno de comentar lo que pasó en la plaza de Neptuno en la noche del 25S, que también, recordemos que los porrazo de los nacionales (muchos de ellos sin placa identificativa) a diestro y siniestro (nunca mejor dicho) dieron mucho que hablar en las redes sociales y sirvieron de noticia de apertura durante algunas horas a las portadas de muchos diarios digitales tanto nacionales como internacionales.
 El 25S no solo dio que hablar en los medios españoles también dio que hablar en Estados Unidos, más concretamente en Nueva York, donde Rajoy quería vender la marca España a todo el mundo mediante la defensa de la candidatura de España al Consejo de Seguridad de la ONU para el bienio 2015-2016. 
Continuemos con el 25S y Rajoy. El presidente comentó en unas de sus alocuciones a los periodistas que se sentía orgulloso de todos aquellos españoles que no habían salido a manifestarse en el 25S... Señor Rajoy, yo no salí a manifestarme pero estoy totalmente de acuerdo con los manifestantes, ¡Ojo!: Con los manifestantes, no con los radicales que siempre acuden a todas las aglomeraciones para reventar lo que allí se esté haciendo... Y por otro lado, se me ocurren multitud de motivos por los que una gran parte de los españoles, que seguro están en desacuerdo con las medidas que su gobierno y muchos otros gobiernos (tanto locales, como regionales o provinciales) están llevando a cabo, no salieron a la calle y eso no quiere decir que no estemos de acuerdo con la razón de fondo de la manifestación: que no era otra que criticar la incompetente clase política que tenemos en este país... Yo tengo 21 años y recuerdo manifestaciones en contra de ETA, o en contra de los atentados del 11M a las que asistieron multitud de gente, multitud. Señor Rajoy, incluso en esos casos, muchos ciudadanos se quedaron en sus casas: ¿Significa eso que estaban a favor de ETA o de los atentados del 11M?
Antes de terminar, señor Rajoy, le recomiendo que se lo haga mirar, porque miembros de su ejecutiva así como otros muchos políticos, pero su partido está en el gobierno -por eso las críticas hacia usted, Zapatero ya se llevó lo suyo-, e incluso periodistas, compararon el 25S con el 23F, por aquello de OCUPA el congreso. Como usted sabrá, aunque no lo reconozca, lo de "OCUPA o CERCA el Congreso" es simplemente un eslogan. Sí, un eslogan, como esos que su partido utilizó para ganar las últimas elecciones y de los que no está haciendo gala, se los recuerdo: Más empleo, menos impuestos, mejor educación, pensiones seguras, entre otros muchos lemas.
Para terminar quiero recordar que la soberanía está en las calles, y son los que habitan esas calles quienes conforman mediante su voto los organismos públicos. Tenemos derecho a manifestarnos, tenemos derecho a reunirnos, aunque muchos de sus vasallos políticos, señor Rajoy, nos lo quieran arrebatar. Señor presidente, la mayoría absoluta no es un cheque en blanco: dialogue con la oposición y con las asociaciones  civiles, le vendrá bien a usted y le vendrá bien a la marca por la que dice luchar.
Por cierto, ¿dónde se mete Rubalcaba?